Soy psicóloga clínica católica especializada en nutrición emocional y acompaño a mujeres que “funcionan” hacia afuera, pero por dentro viven cansadas, exigidas y en una lucha silenciosa consigo mismas especialmente con su forma de comer, sentir y decidir. Mi trabajo no empieza en lo que haces, empieza en lo que sientes y has sostenido en silencio. Mujeres que se dicen: “Sé lo que tengo que hacer, pero no lo hago”, “No entiendo por qué no puedo parar”, “Siento que algo en mí no está bien”
vacío o culpa.
“deberías poder controlarte”.
la autoexigencia.
como autocastigo.
en tu proceso de sanación.
constantemente.
pero sigues en lo mismo.
límites.
ayuda profesional.
Mi camino comenzó como el de muchas: queriendo “cuidarme” por salud, pero sintiendo que, en el fondo, había una lucha interna que no se resolvía solo con disciplina o alimentación. Ahí entendí que el verdadero cambio no estaba en controlarme, sino en comprender, regular y gestionar lo que sentía. Con el tiempo, también fui reconociendo un dolor que se repite en muchas mujeres: vivía postergándome, me sentía mal conmigo misma y sin herramientas reales para salir de ese ciclo. Por eso hoy hago lo que hago. Creo profundamente que cuidarme no es vanidad, es responsabilidad. Y que mi cuerpo no es algo que debo corregir, sino un templo que merece ser habitado con amor, conciencia y respeto.
Trabajamos juntas para identificar los pensamientos automáticos que sostienen tu ansiedad, tu autoexigencia y tu relación con la comida. No se trata solo de entenderlos, sino de aprender a cuestionarlos y transformarlos para que dejen de dirigirte en automático.
Tu forma de comer no es falta de control, es una respuesta de tu cuerpo. Te enseño a reconocer cuándo estás en ansiedad, saturación o desconexión, y a regular tu sistema nervioso con herramientas prácticas que te permitan responder distinto, sin recurrir al castigo o al desborde.
Nada de lo que haces hoy salió de la nada. Exploramos tu historia, tus aprendizajes, tus vínculos y las formas en que aprendiste a sostenerte, para darle sentido a lo que te pasa y dejar de pelear contigo misma.
Integramos tu fe como un espacio de descanso, guía y sentido, no desde la culpa ni la exigencia. Es un camino para acompañarte con más compasión, reconectar con tu valor y sostener tu proceso desde lo espiritual si así lo deseas.
El problema no es la comida, ni la falta de disciplina, es todo lo que no ha sido visto, sentido y acompañado. Mi trabajo es ayudarte a volver a ti, sin culpa, sin castigo y con herramientas reales. Aquí no trabajamos con dietas ni exigencia porque sanar no es controlarte, es aprender a sostenerte. No buscamos que comas “mejor” buscamos entender por qué comes como comes.
- Identificar tu tipo de hambre - Regular tu ansiedad sin usar la comida - Reconectar con tu cuerpo - Entender tu historia y cómo influye hoy - Fortalecer tu valor propio - Tomar decisiones desde calma y no desde impulso - Llegar a tu peso saludable de manera consciente